Algunos recortes de prensa
 


 


 

VERNISSAGE DE RINCONES PARA EL RECUERDO. TOMAS CASTAÑO
 

 Tomás Castaño es un tipo entrañable. Esa calma que trasmite se convierte en paciencia minuciosa cuando pinta. Sus cuadros son testimonios de atmósferas ciudadanas que posiblemente, con el tiempo, queden como notariales constancias de lo que fueron antes de que la piqueta llegue. Su pintura es amable, costumbrista, realista porque permite ver lo real aunque tamizado por esa sensibilidad de un pintor, muy serio en su técnica pero muy sencillo en sus conceptos. La eterna dificultad de lo fácil.  

Gustaron sus obras. A la hora prevista fueron congregándose los invitados, que hasta la hora del cierre, continuaron llegando en goteo incesante. Muchas caras conocidas de personalidades de la cultura, el arte, la empresa y la literatura así como amigos; con todos pudimos charlar y por gentileza del artista y su esposa Rosa tomamos unos vinos de Rueda que trajeron para la ocasión. 

La exposición se podrá visitar hasta el 21 de Abril, en horario de 10 A 21 en la planta inferior de la boutique Adolfo Dominguez de Puerta Cinegia. E.C.A.D. fácil.

Eugenio Mateo

Jueves 29 de marzo de 2012

 

 


La Puerta Escarlata

Nacido en la ciudad de Santander, vinculado al mar y a los paisajes espectaculares, Tomás Castaño lleva muchos años practicando el arte de la pintura, un arte en el que se inicio de forma totalmente autodidacta visitando exposiciones y fijándose en los detalles que luego pondría en práctica.

Reflejos sobre los escaparates, trazo particular, paredes con improntas de un tiempo que nunca se detiene, señas de un reloj que se difumina pero que se resiste a desaparecer, esa es la magia de la pintura de Tomás Castaño, infinitas oportunidades para los lugares que se dibujan sobre sus lienzos, infinitas formas de recordar.

 

 

 


Expo del Agua - Zaragoza 2008

Ahora que por fin hemos redescubierto que el agua es uno de los elementos esenciales, ahora que hemos regresado a la orilla de la que jamás debimos separarnos, ahora que es más preciso que nunca recordarnos nuestra esencia acuática y plena de húmedas sensitivas pruebas de relación con nuestro entorno, intentamos hacer de la necesidad una virtud. Ocurre que muchas veces la virtud queda sobre todo en una necesidad. Hace tiempo hubiera parecido absurdo, por escandalosamente obvio, afirmar que necesitamos el agua, que es un bien que va mucho más allá de lo tangible. Ahora resulta una prueba más de los límites humanos. El hombre, que lo ha dominado casi todo, sigue mirando al cielo para columbrar cuándo las nubes arrojarán su precioso don sobre la tierra. Los cálculos meteorológicos más avanzados sólo completan la vieja sabiduría popular que nos une a toda una historia de necesaria comprensión de la naturaleza. Antes los hombres sabían muy bien dónde construir más adecuadamente, conocían cómo respetar los cauces de agua y aprovecharlos de la mejor manera posible, llevaban a palabra proverbial las constantes del tiempo, denominaban a las flores con nombres hoy olvidados. Pero incluso aquellos hombres estaban ya separados de la Arcadia inexistente en la que todo era naturaleza, estado inicial y casi puro donde nadie poseía más que el agua entre las manos. Buena parte de esa nostalgia de lo que fuimos, de lo que llegamos a conocer y reconocer, ilumina la obra decididamente figurativa y sincera de Tomás Castaño. El pintor observa al agua con la devoción del fascinado, se entrega al dulce homenaje a esa naturaleza que es continua inspiradora de un artista en constante recreación. Tomás Castaño recorre con su trazo certero y su técnica irreprochable la inmensa distancia entre la superficialidad de nuestros días y el recuerdo de lo que fue y es importante. Y cuando uno se vuelve hacia lo verdadero, se encuentra de bruces con la búsqueda del sentido. Ya que Tomás Castaño conoce tan bien los efectos pictóricos del agua sobre las aceras, ahora rinde homenaje dilecto al elemento indispensable, al precioso bien que ha acompañado el devenir del mundo. 

Mario Crespo López

Julio 2008 

Expo – Zaragoza 2008
 

 

Revista Budzus Hammer

Alabama (U.S.A.) Febrero 2008



En los viejos pueblos y las antiguas ciudades hay calles con sabor, edificios que conservan en sus fachadas las huellas del paso del tiempo, y establecimientos que nos hablan del comercio tradicional y la artesanía. El cántabro Tomás Castaño, que es un emocionado amigo del realismo, es capaz de transmitir en sus lienzos toda la belleza de esas calles pletóricas de recuerdos, de esos edificios llenos de historia que resisten a morir, de aquellos comercios de antaño que nos hablan de un mundo sin prisas y de unas gentes que ni se imaginaban que llegaría la globalización.

Es Tomás Castaño pintor de anécdotas humanas, de hechos que quizá solo han existido en su imaginación, pero que están implícitos en sus cuadros. En ellos las calles, las tiendas, están vacías… como si el artista nos invitara a inventarnos la leyenda urbana a partir del escenario que él propone. Un ejercicio lleno de sensibilidad en el que el espectador no puede mantenerse al margen, debe participar, aportar sus propios recuerdos, inventarse los personajes que faltan para completar la comedia o la tragedia que sin duda se vivió en esos pintorescos lugares.

 

MARCELINO CUEVAS

Crítico de Arte- Diario de León

2007
 

Periódico Expansión Octubre 2006


LUCES Y TIEMPOS DE LA CIUDAD

Tal vez no haya recuerdo más esencial que aquel que ni nos molestamos en olvidar y permanece como discreto escenario de nuestras pequeñas historias. Tomás Castaño llena sus exposiciones de fachadas de establecimientos cotidianos, aquéllos que forman parte indeleble de su memoria personal y de la memoria colectiva de todos los ciudadanos que necesitamos arraigar el pasado en lugares próximos y reconocibles. La vida del caminante gris bajo la lluvia de la ciudad norteña no está escrita en los grandes monumentos y las avenidas anchas, sino en los lugares cotidianos, en las tiendas, los cafés, las farmacias que revelan el devenir del tiempo.  El caminante es el comercio de esta plaza, del digno y callado trasiego de la vida cotidiana. Tomás Castaño debe de ser lector de las elucubraciones de la intrahistoria de Unamuno: son los trabajos discretos y sabios, anónimos y eficaces, los que mueven la historia y, desde luego, los que ponen nombre propio a cada existencia. Por eso Castaño recrea las arquitecturas perdidas en la miseria y la inmensa dignidad del paso del tiempo, los jardines olvidados en la humedad de la noche, las largas perspectivas de la ciudad tendida hacia el mar aliviada por la lluvia pertinaz. Su pintura, ya se ha dicho, es una pintura para conjurar el tiempo; pero no sólo para atraparlo en el lienzo, seguramente, sino para hacer que cada uno sienta que ese tiempo recreado por el artista se ha quedado por un instante retenido y, así, que cada cual se engañe maravillosamente pensando que es dueño de sus horas. Son las luces y los tiempos de la ciudad que, a menudo, la misma prisa urbana no nos deja reconocer: pasamos al lado de las últimas tiendas de ultramarinos, de la barbería, de los canalones enmohecidos, del enrejado oxidado y de un mercado de flores sin darnos cuenta de su bagaje de siglos y de su humilde persistencia. Con suma delicadeza el pintor nos conduce de nuevo a ese tiempo y a esas luces desapercibidas, al recio pórtico de luz del antiguo Hospital de San Rafael, a la Grúa de Piedra perfectamente integrada en el paisaje lluvioso, a los escaparates de los momentos retenidos, a los balcones donde tantas miradas se asomaron, a esas paredes que son míseras y nobles como el hidalgo del Lazarillo. Nosotros hemos sido míseros y nobles, capaces de las más increíbles empresas y prestos a la vez para la cobardía y el silencio, como esas paredes descascarilladas y humedecidas que han cobijado tantas vidas y han velado tantos sueños. Es mucho más que realismo lo que nos ofrece Tomás Castaño: pintura que no necesita ser explicada, es verdad, pero que precisa un ejercicio emocional por parte del espectador para ser disfrutada al máximo de su belleza. Allí, en el interior de aquel café, amor, en la penumbra vespertina, apoyados los brazos sobre una pequeña mesa del fondo del local, te dije tantas cosas que hoy quisiera recordar  

Mario Crespo López

 

Revista Aires de Córdoba - Mayo 2005


 


Añoranzas de otro tiempo en el realismo de Tomás Castaño

 

En Madrid se ofrece durante el mes de octubre una nueva exposición del pintor Tomas Castaño, cuya trayectoria viene trazándose dentro de una figuración realista que pudiera encontrar sus raíces en la escuela Nuevo Realismo Madrileño iniciada en los sesenta por el maestro Antonio López. Los lienzos en formato medio de Tomás Castaño se centran en el tema de las fachadas, un motivo en el que artistas de aquella escuela como Amalia Ávia, han sido y son auténticas celebridades.

Esta porción de paisaje urbano típicamente madrileño, viene a ser el eje articulador de una obra donde el artista busca y encuentra el sabor de lo añejo en las entradas a antiguos colmados, cafés, boticas y tabernas, para retratar los pintoresco de aquellas bellas fachadas en madera pintada en cuyos rótulos  Restaurante Sobrino de Botín, Bodegas Ardosa, El Oso y el Madroño, Fontanero Vidriero Cuellas…, encontramos las viejas costumbres y oficios de ese viejo Madrid decimonónico aún palpable en barrios tan castizos como Lavapiés, Chueca...Los cuadros de Tomás Castaño son breves retazos del tiempo pasado, un recuerdo a las tertulias de café teñido de cierta melancolía.

Como las fotografías antiguas, enriquecidas aquí por la pátina de vetustez tan bien plasmada en los colores de su paleta, los cuadros de Tomás Castaño se recrean en el detalle, invitándonos a descubrir  cada reflejo del escaparate, cada peculiaridad del establecimiento, cada anécdota callejera en forma de huella palpable que hace de la imagen un lugar vivido, una realidad tan singular como conocida y reconocible.

Esa es la gracia de esta pintura, el arte de transmitir mediante lo pequeño y lo fragmentario de un lugar mucho más de lo que aparece en las imágenes, convirtiendo cada rasgo de ese “paisaje” en toda una historia, una leyenda que se extiende más allá de lo representado.

 
El Punto de las Artes

06.10.2006 

 


 


SantanderCiudadViva.com

Diario digital de Cantabria. En la red desde 1998.

Exposición    ::    Miércoles, 20 de agosto de 2008

EXPOSICIÓN DE LIENZOS ABIERTA HASTA EL 31 DE AGOSTO

El artista cántabro Tomás Castaño inaugura exposición en Santander

REDACCIÓN

Mañana jueves, a partir de las 21,00 horas se inaugura en el Hotel Palacio del Mar la exposición del artista cántabro Tomás Castaño
(Santander, 1953) titulada “Añoranzas”. La exposición consta de 26 lienzos y podrá visitarse hasta finales de mes en el Salón Inglés del Hotel Palacio del Mar.

En la muestra el artista plantea su particular visión sobre los recuerdos y vestigios de las antiguas ciudades, sus calles, los edificios en los que las fachadas conservan el paso del tiempo o mantienen establecimientos que hablan del comercio tradicional y artesano, entre otras estampas.

Como las fotografías antiguas, enriquecidas en su obra por la pátina de vetustez que tan bien plasma en los colores de su paleta, los cuadros de Tomás Castaño se recrean en el detalle e invitan a descubrir cada reflejo del escaparate, cada peculiaridad del establecimiento o cada anécdota callejera en forma de huella palpable, consiguiendo que estas imágenes se transformen en lugares cercanos, en una realidad singular, conocida y reconocible; Esta es una de las peculiaridades más reseñables de la pintura de este artista en donde prima, ante todo, el arte de transmitir, mediante lo pequeño y lo fragmentario de un lugar, mucho más de lo que aparece en las imágenes, convirtiendo cada rasgo de ese “paisaje” en toda una historia que se extiende más allá de lo representado.

La trayectoria de Tomás Castaño viene trazándose dentro de una figuración realista que pudiera encontrar sus raíces en la escuela Nuevo Realismo Madrileño iniciada en los sesenta por el maestro Antonio López. Los lienzos, en formato medio, del artista se centran en el tema de las fachadas, un motivo en el que artistas de aquella escuela como Amalia Ávia, han sido y son auténticas celebridades.

La obra de este artista ha formado parte de exposiciones colectivas por varios países como Alemania, Holanda, Francia, Argentina, Japón, Italia y numerosas exposiciones individuales y colectivas en territorio español. Además, ha representado a Cantabria en la Bienal de Florencia, en la edición 2005.

La exposición, que consta de 26 lienzos y que podrá visitarse hasta el 31 de agosto en el Salón Inglés del Hotel Palacio del Mar, viene de la mano de la empresa de reciente creación, ASESORART.ES. Esta empresa nacida en Cantabria está especializada en el asesoramiento y gestión de artistas plásticos y pretende crear un espacio de mediación entre los artistas y la sociedad con la finalidad de facilitar la visibilidad de sus proyectos artísticos, ofreciendo servicios de información, comunicación, asesoramiento y orientación profesional, coordinación y gestión de proyectos expositivos, entre otros.


 

La Vidriera acoge una colección

de 40 obras sobre el Realismo

 

La sala de exposiciones del centro cultural La Vidriera acogerá hasta el próximo 31 de marzo la exposición .Amigos del Realismo.. Es una muestra realizada por 9 artistas que forman un colectivo homónimo que reivindica este tipo de arte en nuestros días. En horario de 17:00 a 21:00, la entrada será libre para ver unas 40 obras de pintores venidos de Cataluña, Madrid o Comunidad Valenciana. Tomás Castaño, integrante de .Amigos del Realismo. y afincado en Santander, tiene una opinión manifiestamente diferente a la actual corriente: .Cuando un cuadro hay que explicarlo, deja de ser un cuadro...

Tampoco vamos en contra del actual arte abstracto, pero pedimos que se nos reconozca como artistas., señala Castaño al hablar de su condición como creador de Realismo. En la sala de exposiciones del centro cultural se pueden apreciar cuadros que reflejan paisajes urbanos y rústicos, personas en situaciones cotidianas o panoramas naturales.

El artista santanderino explicó que es una colección de obras que ya ha estado en galerías y salas de Sevilla, Gijón o San Vicente de la Barquera y ahora espera la opinión del público, .el mejor crítico., valora él.

Para Castaño al Realismo .no se le da el valor que tiene.. El pintor cuenta que .hay grandes artistas que empezaron con el Realismo y que acabaron con el clásico borrón..

Tira y afloja

La concejala de Cultura del Ayuntamiento de Camargo, Rosa Valdés, hizo mención al .tira y afloja. que a su entender existe en el mundo del arte .entre los que pretenden plasmar la realidad, capturarla y amplificarla en el tiempo y el espacio, y aquéllos que buscaban interpretar la realidad aportando su propia visión de esa realidad.. No obstante, Valdés señaló que a lo largo de la historia del arte, los creadores del Realismo no se limitaron a la .contemplación. de su entorno. Al contrario, la edil de Cultura citó a creadores antiguos que dejaron .su impronta. en sus lienzos.

Así, Valdés habló de el Bosco y su .interpretación muy personal de las cuestiones del espíritu., Bruguel y su recreación de Los  pecados  capitales o los retratistas de la Corte con Las  Meninas como ejemplo excelso.

Reconocimiento

Rosa Valdés explicó que tras la .irrupción de lo minimalista que se apodera de las tendencias y es aplaudido por los críticos., a día de hoy .el Realismo ha recuperado su espacio..

Acto seguido, la concejala explicó que .sería más acertado y conveniente afirmar que siempre lo tuvo, y que únicamente los movimientos, las modas, lo desplazaron en momentos puntuales del protagonismo en las preferencias de galerías y críticos..

Visitas escolares

Rosa Valdés explicó que .aunque es una exposición dirigida a todos los públicos., existe la posibilidad de que los centros escolares realicen una visita por la mañana, fuera del horario de apertura al  público. En ese caso, los responsables de los centros deberían contactar con La Vidriera y ésta  organizaría una visita o bien con Tomás Castaño o bien con el profesor del aula de pintura de este centro cultural de Maliaño.


 

Amigos del realismo' recoge las obras de nueve pintores

La muestra podrá visitarse en La Vidriera hasta el día 31, de lunes a viernes por la tarde

Amigos del realismo' es una muestra colectiva de pintura que acoge el Centro Cultural La Vidriera, de Maliaño, en la que nueve artistas (Juan I. Burgete, Tomás Castaño, Fermín Colomer, Pedro Ventura, José M. Madrid, Jesús Nieto, Francisco Noblejas, Enric Rubió y Puerto Encinas) presentan sus propuestas realizadas con diferentes técnicas y de diversa temática.

La concejala de Cultura, Rosa Valdés, junto con el pintor Tomás Castaño, de Santander, explicaron los detalles de esta exposición que podrá visitarse hasta el día 31, de lunes a viernes, de 17 a 21 horas.

Valdés señaló que se trata de «un colectivo de artistas plásticos, de diferentes puntos de España, que se han reunido para defender la pintura realista y acercar al público una modalidad de expresión artística que ha sido muy combatida e incluso minusvalorada en los últimos tiempos».

Castaño dijo que «el realismo ha sido un poco perseguido por la cultura en general que no le da el valor que realmente tiene», por eso este colectivo pretende que se reconozca «nuestro arte», ya que, a su juicio, «un cuadro que hay que explicar que hay detrás, deja de ser un cuadro».

 


 

Tomás Castaño, Paisajes urbanos, La Habana, tabernas de plazas españolas

 

Los Paisajes Urbanos de Tomás Castaño tienen un regusto a antiguo, a clase histórica de los edificios, fachadas de las bodegas de las plazas de España en este caso. Se aproxima con sigilo a las arquitecturas, casi como un espectador silencioso, que no osa interrumpir la dinámica del tiempo, la incidencia continua de los elementos que van conformando una obra de arte en las paredes y materiales. El paso del tiempo es como un gran artista que modifica, deconstruye aquello que el hombre creó en una época determinada. Pero, luego, a continuación, vuelve a modificarlo para adecuarlo de forma parecida a como estaba antes. Es un juego de tiempos que oscila entre el pasado y el presente, como un creador ficticio que incide en la obra en distintos planteamientos, que conducen a un mismo fin: el diálogo continuo entre las expresiones materiales y aquellas que no se ven pero que están ahí.

Su trabajo pictórico varía entre el tratamiento cromático sensual, sugerente, que se expresa casi como un suspiro, empleando materiales densos, pero sin buscar grosor, protegiendo, envolviendo los edificios y las fachadas llenas de historia, que reflejan poesía, que van más allá de lo que representan, porque se trata de zonas abiertas a la imaginación en las que las ciudades se reconocen a sí mismas.

También exhibe escenas de La Habana Vieja, de aquellas calles de edificios emblemáticos, en los que se combina el sabor del aire y la presencia potente del mar que actúa de catalizador, de energía que encuadra una manera de ver las formas que destilan filosofía.

En la serie de obras de La Habana Vieja se vuelve más detallista, trata la perspectiva, los fondos, las zonas oscuras, las porciones de luz con cierta predilección, buscando los recovecos, el contraste, la poesía del color, pretendiendo ser coherente con la verdadera evidencia que surge del diálogo de sordos que se establece entre los clásicos coches de época aparcados y los edificios que se guardan secretos a voces unos a otros. Constatamos ausencia de personas, animales y movimiento. Pero su obra pictórica no es hierática, porque trata la materia que emplea con dinamismo. El mismo color está emplazado con cierta fruición, con determinación y coherencia, buscando expresar la dinámica salvaje, casi imperceptible de la sensualidad que asoma entre los poros de las paredes de los edificios y que destila el color de la chapa metálica de los coches aparcados.

En sus edificios hay un regusto por la magia del tiempo, existe una cierta reverencia mitificadora de su origen, como si un chamán estuviera presente constatando que la naturaleza forma parte inherente de los edificios, porque estos son piedra, elemento natural.

Con relación a las fachadas de bodegas españolas el color es más austero, paradójicamente, por la presencia de rojos y una gama de tonos fuertes.

El creador español ha querido rememorar el sabor de antaño de los paisajes urbanos, de las calles y edificios de las ciudades que se resisten a perder su identidad, a ser engullidos por el marasmo edificador que todo lo uniformiza.

Se trata de conseguir ser escuchados por su coherencia, debido a su honestidad como parte de un legado que las anteriores generaciones quisieron donarnos para que nuestros corazones no se encuentren solos en la era de la dinámica de la fibra de vidrio y de la tecnología punta que gobiernan de noche y de día con determinación.

Llueve, hace sol, el viento se mueve con persuasión, la humedad cambia la capa cromática, las formas se transmutan de manera habitual y su color original debe recuperarse cada cierto tiempo. Todo son ciclos al igual que la vida misma, nuestra propia existencia.    

 

Joan Lluís Montané

De la Asociación Internacional

de Críticos de Arte 

 


Tomás Castaño, la apariencia y la materia

    Tomás Castaño busca la representación a partir de sus series de paisajes y de bodegones. En su pintura existe una sucesiva correlación de fuerzas que va hilvanando su discurso sin solución de continuidad, casi sin prestarse a un juicio profundo.


    Aborda las marinas con una cierta expresividad. El mismo culto matérico lo observamos también en los bodegones y las naturalezas muertas.


    Se trata de bucear en los vericuetos del pigmento, ensayar con la densidad del grosor, plasmando composiciones construidas, bien dibujadas, buscando un cierto efectismo teñido de control disimulado.
Sus paisajes son menos dados a la exaltación de la materia, porque se preocupa de la composición y del dibujo, controla la perspectiva y también las facultades que lo han llevado a alcanzar un estatus de paisajista caracterizado por su trabajo arquitectónico de lo representado.


    En sus series abstractas se constata una clara dedicación a la expresividad de la materia, que se desarrolla con fuerza, que va buscando irrumpir con potencia, insertándose los colores unos dentro de otros.


    Hay un buen hacer general en la gran diversidad de planteamientos artísticos de Tomás, quizás lo que ahora falta es incidir en la perspectiva global y buscar puntos de conexión que unan todos los discursos de la forma más coherente posible.

Joan Lluís Montané

De la Asociación Internacional
de Críticos de Arte

(Octubre, 2003)


TOMAS CASTAÑO, UNICO ARTISTA CANTABRO

EN LA FERIA INTERNACIONAL DE ARTE DE LA HAYA

 

         "La Haya (Holanda) está celebrando desde el pasado día 16 y hasta mañana lunes su ya tradicional Feria Internacional de Arte. A ella concurren prestigiosas galerías entre las cuales se encuentra sólo una española, le reputada sala madrileña Gauí, representada mediante un selecto grupo de diez artistas reconocidos.

         Entre esa decena está el cántabro Tomás Castaño (Santander, 1953), a quien uno ha seguido con interés desde hace un puñao de años.

         Tomás exhibió por primera vez hace algo más de tres décadas y de entonces acá ha venido cambiando sin prisa ni pausa en temática y colorido hasta desembocar en este casi hiperrealismo embridado por varios/variados toques líricos reflejados en el derrame de transparencias y en losmuchos breves espacios lumínicos que salpican sus excelente trabajos, que jamás resultan fríos pese a la fidelidad -casi fotográfica- con que muestra con sus pinceles los rincones rurales o urbanos que logran llenar su retina para después trasladarlos como motivos estéticos a las tablas y lienzos. Trabajos que muestra ahora en la bella ciudad holandesa.

         Allá han ido los titulados Gran Vía (Madrid), Escaparate empapelado (Vitoria), Calle Ancha (León), Calle Independencia (León) y algunos más.

         Contemplar la obra de Castaño supone asistir a una magnífica composición colorista puesta en el lienzo con sapiencia artesana y poética sensibilidad.

         Tomás Castaño es uno de los escasos pintores cántabros que está presente en salas de medio mundo merced a su página web (www.tomascastano.com), siendo reclamado por españolas y europeas de primer orden, dada la calidad de sus ejecuciones plásticas. Exito, y que nos lo cuente cuando regrese."

F. Revuelta Hatuey

(Abril, 2003) 


"...Contemplar las obras del joven pintor santanderino Tomás Castaño, es algo así como recorrer, en alguna manera, los distintos paisajes que conforman la tierra que le vio nacer.

El artista, a través de su pintura, nos hace recorrer parte - la parte que a él más le interesa, esto es su parte - de la variadísima gama de colores de que disfrutan mar, tierra y cielo en este incomparable país que es Cantabria.

En la forma de hacer de Tomás Castaño hay una constante eclosión - permítaseme la palabra - que nos hace pensar que ante nosotros se halla un artista que no se detiene, que busca día a día en su estudio nuevas interpretaciones pictóricas.

Contemplar la obra de Castaño supone asistir a una magnífica composición colorista puesta en el lienzo con sapiencia artesana y poética sensibilidad.

Es Tomás Castaño fiel representante de tanto artista vocacional como hay en Cantabria, ocupando a mi juicio, uno de los primeros puestos.

Mas ya basta de palabrería, que el mejor intérprete es quien viendo la pintura, siente que ésta le dice algo, que le penetra como un veneno, dejándole clavado ante el cuadro de su admiración."

Paco Revuelta Hatuey

(abril, 1976)


            "... Continuamos en buen terreno: los paisajes del joven Tomás Castaño, expuestos en la sala de la Delegación de Información y Turismo, muestran en su mayoría, una madurez constructiva no frecuente en las manifestaciones iniciales. Destaca una naturaleza muerta efectuada con el mejor aplomo conceptual y técnico, y el joven artista posee, en sus marinas, notable sensibilidad para la evocación de la luminosidad nacarada del cielo y de las olas, acreditando asimismo un delicado instinto en el empleo de los grises, predominantes en sus panoramas urbanos. Maneja con plena soltura y con vivo instante del color las tonalidades claras, apoyadas, por supuesto, en un sentido poético del paisaje y de la composición, que alcanza su más relevante exteriorización en ciertos cielos de rosado crepúsculo y en los alegres de níveas transparencias."

Leopoldo Rodriguez Alcalde

(julio, 1978)


            "... Castaño es un pintor autodidacta que siente una gran admiración por Riancho, y que en alguno de sus cuadros está influenciado por el santanderino Fernández Torre. Su meta es llegar a hacerse un estilo propio e ir despegándose poco a poco de este realismo ingenuo en donde ahora milita su pintura.

            En esta exposición de la Caja de Ahorros destacan varias marinas de pequeño formato, en las que el artista apenas se ha apoyado en el tema y ha obtenido notables calidades plásticas, a base de una gama cromática parca, en la que los grises predominan. Este es el camino a seguir por Castaño, huir del sometimiento de la anécdota y recrear el motivo en vez de imitarle fielmente."

 

M.

(junio, 1974)